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ARTICULOS
El cuerpo es la base de nuestra participación en la vida, referente del dolor y del placer. Nada concierne tanto a la persona como el cuerpo que la sostiene.
En nuestra forma de vida domina la imagen mental sobre la vivencia corporal, la sociedad de hoy nos hace creer que podemos ser todo lo que pretendemos ser, con sólo consumir tal producto o comportarnos de tal manera. Y terminamos ocultos bajo nuestros disfraces o caretas representando ser cualquier otro, menos quienes en verdad somos. De esta manera una parte de nosotros mismos queda relegada a lo desconocido, al terreno de lo oscuro. Aunque a veces la enfrentamos por los medios menos esperados: una fotografía de espaldas, un rápido pasaje por el espejo, un comentario hecho por otra persona, delatan formas de ser que suelen escapar a nuestros controles más habituales y el sólo enfrentarlas nos produce suficiente angustia como para des-conocernos, para reenviar esa información (que es información que poseo de mi mismo) a la sombra . Es que el cuerpo, que habla el lenguaje del inconsciente, no miente.
Entendiendo por sombra aquello que queda fuera de la luz de nuestro conocimiento consciente (o controles más habituales) es posible conocer nuestra realidad somática como algo que cada uno organiza desde adentro, la forma en que una persona se mueve, lleva su cabeza, o en cómo vive su cuerpo constituye la experiencia somático emocional que a menudo pasa desapercibida para quien la vive. Y es a partir de percibirla que aparece el contacto con la experiencia directa de la corporalidad: la forma en que nos paramos, respiramos y descansamos nos dice no sólo quienes somos sino qué necesitamos para sentirnos integrados, enteros.
Es que podemos ver a nuestro cuerpo como a un objeto, o vivirlo como un proceso biológico . Porque vivimos entre dos reinos, el de la experiencia directa y el de la imagen representativa.
Uno de nuestros objetivos desde el trabajo corporal es recuperar por medio de la conciencia, la armonía del cuerpo como unidad. Sabemos que el cuerpo no es la suma de sus partes, sino un todo y como tal cuando alguna zona se resiente, afecta a la totalidad de la persona que se siente disminuída, fragmentada o empobrecida. Porque cuando digo mi cuerpo, digo yo.
Para recuperar ese delicado equilibrio del que resulta la vivencia de unidad o totalidad, el trabajo corporal propicia el reconocimiento del sí mismo basado en el desarrollo sensoperceptivo, propioceptivo y exteroceptivo por medio de los sentidos y de todo el complejo de sensaciones que se ponen en juego con la multiplicidad de receptores del sistema nervioso: táctiles, kinestésicos, visuales, auditivos, térmicos, olfativos, etc. Estas instancias llevan a la ampliación de la imagen interna por la concientización y el registro del esquema corporal.
Se trata de un trabajo personal, corporal, alejado de la repetición mecánica por imitación. Permite percatarse de sensaciones quizás ignoradas. Se trabaja prestando atención.
“Prestando atención” al cuerpo, no “pensando acerca del cuerpo”, es sintiendo, percibiendo lo que sucede en mí misma, en mi cuerpo. Sin juzgar, observandolo que está sucediendo. Es muy distinto a pensando-acerca-de lo que está sucediendo. Es directo. Por eso priorizamos la experiencia directa en esta instancia del trabajo corporal .
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Acerca de la Preparación para el Parto y la Maternidad
Puede parecer extraño tener que prepararse para una función biológica absolutamente natural. Sin embargo, por el grado de mecanización de nuestro estilo de vida, necesitamos volver a establecer contacto con el potencial instintivo de nuestro cuerpo. El parto es un gran esfuerzo físico y emocional, y la mujer embarazada de hoy tan expuesta al stress y aceleración como la mayoría de las personas, queda, por sus actividades, aislada del contacto con los cambios de su cuerpo, con su bebé en gestación y con sus necesidades propias de mujer embarazada. .
El desarrollo del embarazo, parto y puerperio no son programables ni la preparación corporal “asegura” un parto excelente, pero sí asegura que la mujer preparada tendrá su “mejor parto posible”. Su entrenamiento le permitirá sentirse más confiada en sí misma, en sus recursos y en quienes la atienden, así su estado de ánimo se verá favorecido y aceptará su trabajo de parto con la alegría de recibir al hijo. De esta manera palabras como miedo, o dolor se ven disminuídas y la confianza en un estado de tanta potencialidad como es el embarazo, aumenta.
Preparación física : con autorización del médico obstetra y aunque no “le guste” hacer gimnasia, está visto que estos ejercicios ayudan a sentirse mejor durante el tiempo de gestación. Para esto la futura madre debe estar sana y no tener complicaciones con el embarazo.
Nuestro objetivo consiste en trabajar sobre movimientos y posturas que mitigan las molestias propias del embarazo y si alguna postura resultara incómoda se buscará otra similar más cómoda, el numero de repeticiones para cada ejercicio es una sugerencia, cada mujer trabajará de acuerdo con su necesidad. Esta gimnasia es suave y efectiva y no es para esforzarse, ni para transpirar, ni mucho menos para cansarse. La clase es para sentirse mejor.
Toda sesión de ejercicios termina con una relajación de 15 min.. No alentamos a que repitan eficientemente un modelo de ejercicios, deseamos que puedan conducir sus movimientos hacia sus posibilidades y sus límites. Debe haber un sentido y un fundamento en lo que se hace.
Acerca de la respiración : No es conveniente tratar de imponer un modelo de respiración. La embarazada debe realizar algunas prácticas para encontrar la manera de respirar que mejor se adecúe a sus necesidades, en gestación o en cada una de las etapas del parto.
He aquí algunas sugerencias:
Práctica para todos los días. Sentarse cómodamente, preferentemente en el piso: aflojar hombros y cara, suspirar y durante 1 min. observar con atención el proceso de la respiración, entrada y salida de aire. Terminado el minuto desperezarse y descansar. Repetir esta pràctica varias veces al día. Siempre enfatizar la salida más que la entrada de aire. No apurar ni empujar, soltar el aire naturalmente.
Algunos Ejercicios para realizar durante el embarazo : Se trata de ejercicios esenciales, dentro de cada uno de los cuales se desarrollan otros, más específicos según las necesidades de cada embarazada.
De pie:
- Caminar pausadamente pasando el peso del cuerpo de un pie al otro, al tiempo que se balancean suavemente las caderas, sostener los propios abdominales y bascular la pelvis como si una imaginaria prolongación del coxis llegara al piso entre los pies (control de pelvis).
- Desperezarse con dedos entrelazados y brazos al frente, arriba y atrás, en este último caso, con piernas estiradas llevar al torso adelante al tiempo que se estiran los brazos hacia atrás, para estirar la musculatura posterior.
- Estiramiento lateral, un brazo en la cintura, otro por encima de la cabeza inclinarse de costado en la dirección de éste último sin venirse hacia delante. Piernas estiradas.
- Cintura, lordosis: apoyarse contra la pared, pies separados al ancho de la cadera, apoyar espalda y glúteos reconocer curvatura de la cintura al pasar la mano por el hueco que allí queda contra la pared. Neutralizar dicho hueco apoyando la cintura contra la pared y llevando pubis hacia delante y arriba y que el peso del cuerpo descanse en los pies, no hacer fuerza contra la pared, sólo apoyarse. Suspirar.
- Sentada : En buda : realizar suaves movimientos de cuello como “dibujando” en el aire pequeños firuletes con la punta de la nariz. Sirve para aflojar articulación cuello-cabeza (occipito-atloidea).
- Piso pélvico: en la misma posición reconocer el apoyo de los isquiones y soltar en ellos todo el peso del cuerpo aflojando hombros y cara. Contraer el perineo alrededor de ano y vagina, observando la acción del elevador de la vagina, soltar dicho control al tiempo que se suelta el aire.
- Movimientos de expansión del tórax. Rotar los hombros uno por vez hacia delante arriba y atrás en uno y otro sentido, 6 veces cada lado y 6 veces los dos hombros al mismo tiempo de adelante para atrás.
- Piso: acostadas boca arriba (para los dos primeros trimestres, no es conveniente para el tercero porque el peso del bebé impide un fluido retorno sanguíneo lo que puede provocar ciertas incomodidades). Rodillas flexionadas, plantas de los pies apoyadas en el piso cerca de los glúteos. Observar el apoyo de la columna en el piso, al acentuar la presión de los pies contra el piso se apoya más la columna en la cintura, tomar aire al apoyar, soltar el despegar. Lento y suave, la única fuerza está en los pies que presionan sobre el piso en el sentido del fondo de la tierra. Respirar según el movimiento. Reconocer cambio de apoyos.
- Despegar pies del piso, plegar piernas a los lados del cuerpo y tomarse con las manos ambas rodillas por afuera . Se eleva el coxis y el sacro, se estira el periné (abiertas las piernas) y estiran los aductores y se apoya plenamente la cintura. Balancearse suavemente para masajear la espalda.
- Observar que con toda facilidad se eleva la pelvis y la espalda hasta los hombros, se inclina el mentón hacia el pecho, estirando cervicales. Inspirar al subir, exhalar al bajar suavemente como apoyando vértebra por vértebra hasta llegar a apoyar nuevamente toda la columna en el piso.
- Relajación: Acostada, sobre lado izquierdo, con la rodilla derecha flexionada y suavemente adelantada sobre el piso para el equilibrio, la otra pierna estirada. Almohada en la cabeza, el cuello debe apoyar como todo el cuerpo, usar pequeños almohadones para compensar huecos. Entregar el peso del cuerpo al piso, observar que el piso es el sostén y suspirar. Prestar atención al proceso de la respiración y abandonar la idea de control por la de soltar aire, peso, “dejar ir” aprendiendo a suprimir control y aumentar la sensación de abandono del peso del cuerpo y de nuestro “pensar acerca de” limitándonos a observar, percibiendo lo que estamos haciendo.
Recuerde consultar con el obstetra antes de comenzar un programa de ejercicios y realícelos para percibir más claramente su estado psicofísico, no para “exigirse”.
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.A todos nos importan nuestros huesos, queremos que duren, enteros, que nos den sostén y soporte, tanto interno como externo. Sin embargo sabemos y hasta nos resignamos a la pérdida de tejido óseo como una condición ineludible del paso de los años. Preguntémonos de cuántos años estamos hablando... porque esta pérdida de sustancia depende más de la falta de movimiento que de los años que llevamos.
Es que el movimiento provoca impulsos que estimulan el desarrollo del tejido óseo. Se trata de un hecho fisiológico : cuando los huesos reciben presión se flexionan, produciendo un pequeña corriente eléctrica. Lo mismo sucede a los cristales como el cuarzo cuando son presionados y flexionados. Esto es característico de algunos materiales empleados en la fabricación de componentes electrónicos. En nuestros cuerpos, esta corriente colabora con el proceso de fijación de calcio molecular en el hueso
Es fundamental estimular el desarrollo del tejido óseo. Resulta que nuestros huesos son confiables en la medida que la postura sostiene el peso del cuerpo eficientemente distribuído y alineado y podemos decir que nuestros huesos son fuertes en tanto responden a la actividad y fuerza a que los sometemos. Son saludables si los movimientos que realizamos son naturales e involucran a todo el sistema o esqueleto en un ritmo armónico. Si hay bloqueos, zonas inmóviles, fijas, entonces el ritmo del movimiento pierde su armonía y fluidez.
El movimiento orgánico y dinámico es la motivación fisiológica que estimula el crecimiento del tejido óseo. Los huesos se regeneran en la medida que el movimiento que los involucra se desarrolle según lo principios biomecánicos adecuados de la locomoción. Los cirujanos están muy al tanto de esto por lo tanto alientan a sus pacientes a moverse y salir de la cama lo antes posible. En esto reside la importancia del movimiento para mantener los huesos fuertes y la razón por la que los ancianos que no se mueven se quiebran tan fácilmente. Es sabido que los astronautas cuando no gozan de la fuerza de la gravedad para poder presionar experimentan pérdida de sustancia ósea durante los prolongados períodos en el espacio
Si la presión que reciben no es la adecuada porque la distribución del peso deja zonas sin presión suficiente el fortalecimiento óseo es nulo. Entonces la falta de presión, la falta de densidad y de fortalecimiento aumentan el peligro de fracturas, y esta inarmonía general provoca cierta inseguridad que afecta el equilibrio. La falta de confianza en los apoyos, en los movimientos genera tensión y bloqueos del movimiento (con sus particulares consecuencias a otros niveles corporales) lo cual da lugar a tensión y rigidez corporal.
La presión del peso en el hueso es un factor determinante para la absorción de calcio en el tejido óseo, aún cuando los valores en sangre sean normales. Esta transmisión inadecuada del peso es conocida como “lack of pressure producing factor”.
La presión rítmica adecuada, en la organización del movimiento del cuerpo sobretodo al caminar, es la clave orgánica para huesos fuertes y saludables.
Es comprensible porqué en nuestra sociedad más individuos cada vez, sufren no sólo de la visible pérdida de movilidad plástica y armónica sino del mismo deterioro del tejido óseo.
Al considerar el movimiento como factor de distribución del peso no podemos dejar de considerar los efectos que la mala o pobre coordinación motriz pueden ocasionar. Es decir que ser “incoordinado” en los movimientos es una condición física que requiere una modificación.
Las mismas áreas afectadas impiden su funcionamiento adecuado y se afectan en un círculo vicioso donde más necesitan del movimiento y su efectos y menos reciben.
Una de las primeras zonas corporales que muestran debilidad por la falta de presión y / o empuje, son las muñecas. Es sabido que cada vez empleamos menos las manos, apenas si presionamos suaves botones con las yemas de los dedos. Es que al no trbajar con las muñecas, los omóplatos disminuyen su movilidad y las vértebras dorsales (situadas del otro extremo en la interacción de presiones) también pierden el estímulo de la presión en su constante proceso de regeneración. De este modo es la caja torácica la que se rigidiza y condiciona una mayor demanda de movilidad en la zona lumbar o en las articulaciones coxofemorales con su consiguiente desgaste.
El adelgazamiento óseo es igual a deterioro. Ni la aplicación de calcio sustituye las fuentes de regeneración propias de la naturaleza ósea.
Por lo tanto resulta imprescindible en esta época de sedentarismo y confort basado en la privación de movimientos re-considerar la forma en que estamos constituídos para que el movimiento tenga en el esqueleto el impacto suficiente que se va transmitiendo como efecto dominó a todo el cuerpo integrandolo en la unidad que lo caracteriza. Sabemos que el cuerpo funciona como un todo, una gestalt que es una estructura en la que el todo es más que cada una de las partes que lo componen y que el todo no es igual a la suma de sus partes. Pero basta que una parte se deteriore para que toda la estructura resulte afectada. Es difícil desde la ultra especialización de la medicina, reconocer la unidad en el cuerpo. Pero el sistema esqueletico
y sus articulaciones nos lo recuerdan.
Beneficios del trabajo corporal sobre el sistema óseo.
Enriquecimiento del movimiento y de los patrones que lo componen.
Sentir la confianza del soporte óseo que poseemos.
Recuperar la elasticidad y fluidez en el andar.
Mejorar la coordinación y modificar hábitos nocivos.
Mejorar el equilibrio y la estabilidad.
Recuperar la gracia del cuerpo y una actitud que hace a la belleza del mismo. No importa la edad, el sexo. Revisemos los patrones de belleza que imperan en la sociedad, quizás nos sorprendamos.
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.En nuestras clases de movimiento, recomendamos tener la intención de desarrollar, relajar, desintoxicar, fortalecer y elongar el cuerpo teniendo en cuenta que los procesos mentales nos acompañan todo el tiempo y nos afectamos es ese aspecto también. Resulta difícil referirse al estado general de las personas porque carecemos de una palabra que nombre la unidad cuerpo, mente y emoción. Cuando percibimos paz interior, una calma mental y un corazón abierto, cuando nos volvemos más receptivos, más solidarios, podemos decir que estamos vivenciando esta unidad. El cuerpo fortalecido en este caso por el trabajo corporal es nuestro “soporte” (somos un “yo corporal”) , nuestra única manera de estar en el mundo.
En nuestra práctica, enfatizamos la alineación postural. Prestamos atención a los desequilibrios corporales y aprendemos maneras de mejorar la postura. Realizamos diferentes trabajos en los que la columna se alarga y los músculos para espinales (músculos longitudinales a lo largo de la columna vertebral) así como otros músculos que dan soporte a la columna se fortalecen; lo cual previene curvaturas y torsiones futuras, son ejercicios que previenen la escoliosis.
En cuanto a los ejercicios de pie, damos importancia a las piernas, como cimientos sólidos de nuestra postura para que a partir de la constitución de esa base segura la columna vertebral pueda estirarse y liberarse. Entonces son las piernas y no la columna quienes soportan el peso del cuerpo.
Al mismo tiempo, es muy importante la flexibilidad y la movilidad en las piernas, particularmente en la pelvis. Fundamental trabajar los isquiotibiales, cuádriceps y flexores de la cadera. Muchas veces el músculo trapecio (importante músculo, de gran volumen que se extiende desde la nuca a la base de los omóplatos) se distiende cuando son las piernas las que llevan el peso del cuerpo.
Por último, es importante destacar que este trabajo corporal enfatiza la conciencia de la respiración mientras nos movemos o asumimos una postura. A partir de la conciencia de la respiración podemos acceder al darse cuenta corporal o, como decía Patricia Stokoe, indiscutible pionera, el percatarse del cuerpo concepto que hace a la autonomía en la modificación de hábitos.
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Atención de la adolescente embarazada en el Hospital General de Agudos, Dr. Teodoro Alvarez de la Ciudad de Buenos Aires.
Una mirada interdisciplinaria.La OMS distingue al interior del grupo de edades que comprende la adolescencia, en tres etapas: la adolescencia temprana: 10 a 13 años, adolescencia media: 14 a 16 años, adolescencia tardía: 17 a 19 años. El consultorio de adolescencia en el Hospital Alvarez se ocupa de la atención de las pacientes comprendidas en la adolescencia temprana y media. Una de las preocupaciones por la maternidad adolescente se relaciona con el hecho de que la joven debe asumir una serie de responsabilidades y obligaciones que, en general determinan un corte en el proceso de maduración de la niñez a la adultez. Teniendo en cuenta esta perspectiva es que abordamos la temática brindando acompañamiento y contención sin estigmatizarla por su maternidad temprana. Desde el consultorio de adolescencia, se lleva a cabo una atención interdisciplinaria :médico obstétrica, psicológica, social y la que nos compete en forma directa, la de preparación corporal e integral para la maternidad. En este modelo de atención se ha implementado en una primera instancia una entrevista psico-social para obtener un conocimiento de la situación de la adolescente, este conocimiento aporta a la atención médica y determina que esta joven no sea una adolescente embarazada más sino una embarazada con su historia.
La preparación integral para la maternidad se nutre de la información recabada por el accionar de cada uno de los otros profesionales, considerando que más que impartir una instrucción o enseñar lo que el otro ignora, resulta deseable acompañar a la adolescente en sus necesidades dentro del proceso que está viviendo. Este enfoque integral permite rescatar lo singular en cada joven brindándole un lugar estable, confiable, para que se sienta aceptada y confiada en sus propias capacidades para ejercer el rol de madre. La interacción con los profesionales y con el grupo de pares, aporta nuevas herramientas que favorecen en la joven autonomía y protagonismo, redundando así en su crecimiento y desarrollo.
Nuestro trabajo tiene por objetivo favorecer la conciencia del cuerpo descubriendo no sólo los temores , sino también placeres del tiempo de gestación.
Cómo lo hacemos, mediante un programa de movimientos a realizar de acuerdo con las posibilidades y necesidades tanto del grupo como de cada una de las participantes. Trabajamos para mitigar molestias como para optimizar los cambios corporales que afianzan a la mujer en su nuevo rol. Mostramos el camino para que encuentren sus propias soluciones aún fuera de clase, no alentamos la repetición de un modelo sino que trabajamos para que encuentren su manera de estar mejor, estimulando la autoestima, la confianza y la prevención de la salud, para que puedan integrar el sentir, el decir y el hacer así como aceptar que cada una tendrá su propio proceso y su mejor parto posible.
Contamos con ejercicios específicos. Ejercicios de centración de pelvis, eje, estiramientos, expansión de tórax, concentración en la respiración, ejercicios de relajación y conciencia del tono muscular, posturas para el parto en período de dilatación y práctica de pujo, etc. fundamentando lo que se hace, para que tenga sentido.
Nuestras clases duran de1h1/2 a 2 hs. en grupos de hasta 10 mujeres, una vez por semana. Los primeros 40 min. los dedicamos a conversar sobre aquellos temas que importan a la mujer embarazada. El tema emerge del grupo y luego pasamos a los ejercicios, que finalizan con 15 min. de relajación. También trabajamos en el postparto.
María Molíns de Pichot
Profesora Nacional de Expresión Corporal.
Tel: 4702-7656
15 5840-6478
E-mail: info@saludenmovimiento.com